Economía sector hotelero

Por fin van a ampliar el aeropuerto de Medellín… ¿Y ahora qué?

Si llevas tiempo leyendo mis artículos, sabes que últimamente (por el contrario de la prensa tradicional que mira solo la superficie) no he sido precisamente optimista con la actualidad del mercado hotelero de Medellín. Les conté que en la ciudad se están construyendo más hoteles de los que se podían llenar. Que venían 3.000 habitaciones nuevas a un mercado que ya viene sintiendo la presión tarifaria hace rato. Que la guerra de tarifas había comenzado a perjudicar muchos modelos de negocio y que los proyectos sin estructura o propuesta de valor clara, iban a pagarlo caro. Todo eso sigue siendo cierto hoy.

Pero esta semana (Increíblemente) pasó algo que llevábamos años esperando que pasara: el Gobierno Nacional firmó un Otrosí que era necesario y estaba bloqueando las obras de ampliación del Aeropuerto Internacional José María Córdova que eran y son tan necesarias. Y aunque  esto no cambia el panorama de corto plazo para la hotelería, sí cambia algo importante: por primera vez en meses, el mercado tiene un horizonte visible de crecimiento.

Quiero explicarles por qué esto es tan importante, y también por qué no hay que emocionarse de más… por el momento.

Lo que pasó, y lo que debería haber pasado hace meses

Según informa el concejal Alejandro De Bedout y medios importantes del país, el Otrosí 27 llevaba listo desde el 26 de diciembre de 2025, los estudios técnicos estaban listos hechos y el diseño de las obras ya lo había entregado Airplan hace rato. Además el comité de contratación de la ANI había dado el aval y lo más importante, la inversión ya estaba asegurada en su totalidad por el concesionario privado, sin costarle un peso al presupuesto nacional. Lo único que faltaba era la firma del gobierno.

Como cosa rara esa firma no llegaba ni estando la plata lista y mientras el Ministerio de Transporte, el Gobierno y la ANI se tiraban tierra, pasaron meses y meses bloqueando una simple firma para mejorar las condiciones de uno de los aeropuertos más importantes de Latino América. Recordemos que el aeropuerto hoy atiende a 14,5 millones de pasajeros en una terminal diseñada para 11 millones, con operaciones casi colapsadas.

Lo que me resulta difícil de creer es que si la inversión no la iba a poner el Estado sino Airplan, que ya tenía la plata lista, como carajos una firma se demora tres meses en llegar sin que nadie explique por qué. Gracias a Dios el 26 de marzo, finalmente firmaron. Me alegra mucho ya que en nuestra ciudad tanto el sector privado como el público hemos invertido mucho en infraestructura y este tema del aeropuerto representaba un gran cuello de botella.

¿Por qué el aeropuerto era el cuello de botella?

Cuando en las artículos anteriores hablé de sobreoferta y de un mercado que estaba madurando, siempre hubo un cuello de botella implícito que no resolví del todo: el aeropuerto… No lo resolví porque no soy de enfocarme en cosas que no puedo controlar.

La ampliación del aeropuerto (que será parcial y no completa) era y es, la llave dorada que abre las puertas de la expansión de Medellín como ciudad turística global. La lógica es bien simple de entender, si la demanda no puede crecer porque el aeropuerto no da más (no puede llegar más gente), entonces la sobre oferta hotelera que genera hoy toda la presión tarifaria y de ocupación de Medellín no iba a tener una solución más allá de que el mercado se autorregule, haciendo que a los que peor les está yendo, quiebren y deban cerrar.

Hoy con esta noticia, el panorama futuro cambia por completo, aunque quiero dejar claro que a corto y mediano plazo la presión seguirá, por lo menos hasta el punto que las obras avancen y el aeropuerto comience a recibir más pasajeros.

Qué son estas obras y qué no son

Las obras aprobadas son un plan de choque, no la solución definitiva. Eso es importante entenderlo bien.

Son $167.000 millones en 11 intervenciones integrales y 15 actuaciones puntuales: nuevas salas de espera, seis puertas de embarque adicionales, 24 posiciones nuevas de check-in, mejoras en filtros de seguridad y procesos migratorios más ágiles. El resultado proyectado es pasar de 11 a 17 millones de pasajeros de capacidad anual y de 24 a 38 operaciones aéreas por hora.

Dicen que el plazo de ejecución es de 12 meses (yo le pongo 16 yéndonos bien), lo que significa que estaríamos hablando de un aeropuerto con mayor capacidad operando hacia el tercer trimestre de 2027.

Pero Alejo… ¿Y la segunda pista qué?. No me pregunté que yo político no soy!

Lo que se dice es que la segunda pista llevaría al aeropuerto a los 40 millones de pasajeros y que los expertos consideran necesarios para el largo plazo de la ciudad. La cosa es que esa obra cuesta $22 billones que ningún gobierno ha comprometido  y que difícilmente luego de esta mejora alguien comprometerá. Así que el escenario con el que debemos jugar es este que tenemos hoy.

Que cambia para el sector hotelero y que no.

Siendo honesto estas obras no solo no van a resolver la sobre oferta sino hasta dentro de año y medio, sino que debido a las obras, seguramente compliquen más la situación en el corto plazo. Las 3.000 habitaciones nuevas que vienen abrirán mientras el aeropuerto está en obra, seguramente atendiendo menos vuelos. Además la presión tarifaria no va a terminar mágicamente porque el Gobierno firmó un otrosí para una obra. La hotelería que hoy está sintiendo la presión del mercado, no van a mejorar de la noche a la mañana solo porque aprobaron ampliar el aeropuerto, es más, me animo a decir que durante la industria sentirá un poco más de presión.

Lo que sí cambia positivamente, es el posible incremento en la demanda potencial.

Medellín tiene hoy una demanda turística extraordinaria considerando las limitaciones de su aeropuerto. En 2025 llegaron más de 2 millones de turistas extranjeros con una terminal operando un 30% por encima de su capacidad. Cuando esa capacidad aumente, la demanda tiene espacio para crecer. Y cuando la demanda crece, los hoteles de la ciudad tienen la oportunidad de capturar ese crecimiento sin necesidad de entrar en la carrera del precio.

El único cambio que habrá para la industria hotelera de Medellín de la noche a la mañana, es que ya sabemos hacia dónde va a soplar el viento. Ayes se trataba de aguantar y esperar a que los peores jugadores se reventaran y salieran del mercado. Ahora se trata de aguantar sabiendo que el futuro tiene promesa de crecimiento.

Medellín es un ejemplo de resiliencia

Hay algo que quiero que no se pierda en medio de todo este análisis.

El turismo de Medellín no lo construyó el Gobierno Nacional. Lo construimos los que hicimos estudios de mercado cuando nadie los pedía, los que estructuramos proyectos hoteleros serios cuando el mercado todavía no los exigía, los que aguantamos años de presión tarifaria sin soltar nuestra propuesta de valor. Lo construimos entre los emprendedores e inversionistas, que apostamos por esta ciudad cuando apostar era un riesgo y el gobierno local que no se ha cansado de poner todo de sí para mejorar la infraestructura y la seguridad.

Medellín superó a Cartagena como segundo destino con más llegadas internacionales en Colombia. Creció un 11,7% en turistas extranjeros en 2025. Todo eso con un aeropuerto reventado y un Gobierno que se hizo el de las gafas en muchos momentos en inmigración y que además tardó meses en firmar un papel que no le costaba nada firmar.

Lo que acaba de pasar es que, por fin, la infraestructura empieza a ponerse a la altura de lo que la ciudad que construímos entre todos los que tanto la queremos.

Conclusión y mensaje final

Quiero terminar con un mensaje directo para los inversionistas y operadores hoteleros que llevan tiempo en esto.

Quienes apostamos por esta ciudad y nos tomamos en serio realizar los estudios de mercado necesarios para invertir en ella, sabíamos que esta ampliación tarde o temprano iba a llegar, y no porque fuéramos alguna clase de optimistas ingenuos o algo peor, sino porque los datos de mercado eran claros y se veía venir que el aeropuerto tendría que ser ampliado y renovado en el corto plazo.

El flujo de turistas creciendo un 20% anual de forma sostenida por más de 6 años lo hacía más que evidente. Por esto y el éxodo de personas a vivir en el oriente es que construyeron los mega túneles al aeropuerto, y por ese mismo motivo es que el segundo túnel se adelantó años a lo planeado y ya casi está terminado. Ese tipo de decisiones de infraestructura no las toman a la ligera, mucho menos inversionistas privados como fue el caso del túnel. Las señales siempre estuvieron ahí para quien quiso verlas. Está claro que esta obra no es la segunda pista ni la ampliación de $22 billones que muchos esperábamos, pero sin duda esta obra estratégica va a desbloquear al aeropuerto hasta un 50% más de su capacidad y eso va a hacer que las proyecciones vuelvan a lo que eran.

La lección que hemos aprendido es que en la vida no importa cuánto se estudien y se planeen las cosas, a veces los planes no se dan exactamente como uno quiere, los tiempos se corren, las firmas se demoran, la burocracia hace lo suyo. Pero casi siempre, cuando los estudios son serios y el gobierno termina acompañando sus propias promesas, las proyecciones se terminan dando.

Hoy vemos aclararse ese futuro que veníamos años esperando, para el que planeamos y para el que trabajaremos sin descanso para seguir creciendo y haciendo de Medellín el mejor destino turístico y lugar para vivir de nuestro país.

Alejandro González

Cofundador  Blackroom Operador Hotelero

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